La halitosis, familiarmente conocida como mal aliento, es una condición frecuente que puede generar incomodidad, afectar las relaciones sociales e incluso ser indicio de un problema de salud subyacente. Afortunadamente, en la mayoría de los casos tiene solución si se identifica correctamente su causa y se sigue un tratamiento adecuado.
Vamos a ir viendo cuáles son sus causas, cómo se diagnostica, los tratamientos más eficaces y qué puedes hacer para prevenirla.
¿Qué es la halitosis?
La halitosis es un término médico que se refiere al aliento con olor desagradable. Aunque todos podemos experimentar mal aliento ocasional (especialmente al despertar o después de comer ciertos alimentos), cuando este se vuelve persistente o recurrente, puede indicar un problema que merece atención.
Causas de la halitosis
Las causas de la halitosis pueden ser locales (orales) o sistémicas (extraorales). A continuación, las más comunes:
1. Causas orales (90% de los casos)
- Acumulación de placa bacteriana: Las bacterias en la boca descomponen restos de alimentos, liberando compuestos de azufre que causan mal olor.
- Lengua saburral (lengua blanquecina): La lengua puede acumular células muertas, bacterias y restos de comida.
- Caries dental: Las lesiones cariosas albergan bacterias que generan mal olor.
- Enfermedades periodontales cómo la gingivitis y periodontitis: Las encías inflamadas o infectadas son una fuente importante de halitosis.
- Xerostomía (boca seca): La falta de saliva impide la limpieza natural de la boca, favoreciendo la proliferación bacteriana.
- Prótesis dentales mal higienizadas: Dentaduras y aparatos removibles pueden acumular residuos si no se limpian correctamente.
2. Causas extraorales (menos frecuentes)
- Problemas digestivos: Reflujo gastroesofágico o infecciones estomacales (por Helicobacter pylori) pueden causar halitosis.
- Trastornos respiratorios: Infecciones en senos paranasales, amígdalas, garganta o pulmones.
- Diabetes mellitus: Puede causar un aliento característico afrutado (cetosis).
- Insuficiencia hepática o renal: Estas condiciones pueden producir olores muy particulares y persistentes.
- Medicamentos: Algunos fármacos pueden reducir la producción de saliva o liberar sustancias olorosas al metabolizarse.
Tipos de halitosis
Es importante entender que no todo mal aliento es el mismo. Se reconocen varios tipos:
- Halitosis genuina: Olor objetivamente perceptible, con causa identificable.
- Pseudohalitosis: El paciente cree que tiene mal aliento, pero no hay evidencia objetiva.
- Halitofobia: Miedo excesivo o irracional a tener mal aliento, incluso después de haber sido tratado con éxito.
Diagnóstico: ¿Cómo se detecta la halitosis?
Un buen diagnóstico comienza con una historia clínica completa y una evaluación bucal. Algunas herramientas que se pueden utilizar incluyen:
- Evaluación olfativa directa: El profesional percibe el aliento exhalado (con protocolo estandarizado).
- Medición de compuestos volátiles de azufre (CVAs): presentes en el aliento , producidas por bacterias de la lengua. Se utilizan dispositivos como el Halímeter ®
- Tinción de placa bacteriana y análisis lingual.
- Remisión a especialistas: Si se sospechan causas sistémicas, puede ser necesario derivar al paciente al médico general, gastroenterólogo, otorrinolaringólogo o endocrinólogo.
Tratamiento de la halitosis
El tratamiento dependerá directamente de la causa identificada. Algunas medidas comunes incluyen:
1. Tratamiento odontológico
- Higiene bucal profesional: Limpiezas dentales para la eliminación del cálculo (sarro) y la placa ademas del tratamiento de caries o infecciones.
- Instrucciones de higiene oral: Técnica correcta de cepillado, uso de hilo dental y/o cepillos interdentales e higiene específica de la lengua.
- Enjuagues bucales antibacterianos: Algunos colutorios con clorhexidina, lactato de zinc o cloruro de cetilpiridinio (CPC) ayudan a reducir bacterias productoras de CVAs.
2. Manejo de la boca seca (xerostomía)
- Estimulación salival: Chicles, caramelos o comprimidos sin azúcar y con xilitol y/o ácido málico, hidratación adecuada, o sialogogos si están indicados (fármacos estimulantes de la producción de saliva).
- Utilización de dentífricos y colutorios especificos para la boca seca, con propiedades hidrantantes y emolientes.
- Evitar alcohol, tabaco y cafeína, que resecan la boca.
3. Tratamiento médico (si la causa es sistémica)
- Reflujo gastroesofágico → inhibidores de bomba de protones (bajo supervisión médica).
- Infecciones respiratorias (sinusitis) y amigdalas cavernosas que acumulan restos de alimentos (tonsiolitos)→ control con el otorrino.
- Control de diabetes → tratamiento endocrinológico.
Prevención: Consejos para mantener un aliento fresco
La prevención es fundamental, especialmente si ya has sufrido de halitosis en el pasado. Aquí algunos consejos clave:
- Cepilla tus dientes al menos dos veces al día, usando una técnica adecuada y un cepillo en buen estado.
- Limpia tu lengua diariamente con un raspador lingual.
- No olvides el hilo dental y/o cepillos interdentales: eliminan residuos y placa que el cepillo no alcanza.
- Hidrátate con frecuencia, especialmente si estás en ambientes secos o hablas mucho durante el día.
- Evita alimentos de olor fuerte (ajo, cebolla, café) antes de reuniones importantes.
- No fumes: el tabaco reseca la boca y deja compuestos volátiles persistentes.
- Visita a tu dentista regularmente (al menos una vez al año, idealmente cada seis meses).
La halitosis es un problema más común de lo que parece, y aunque puede ser motivo de vergüenza, tiene solución en la mayoría de los casos. Una evaluación adecuada por parte del profesional de la salud bucal es clave para identificar la causa y proponer un tratamiento efectivo.
Recuerda: el mal aliento no es algo que debas aceptar como normal. Si lo padeces, no estás solo, y existen herramientas eficaces para ayudarte a recuperar tu confianza y bienestar.






